miércoles, 1 de agosto de 2007
Ojala de Fernando Estevez Griego
Ojalá
que nunca se
pierdan esos
pequeños instantes,
que me hicieron,
me hacen,
y me harán
amarte,
cada día que pienso en tí.
Fuiste, sos, y serás, uno d´ esos trozos
delicados.... ,
pequeños, frágiles, dulces y alegres,
que viven dentro, muy dentro de mí,
y q´ a veces saco a la luz,
para que me llenen tan solo, de vos,
mis momentos.
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El Alma de Naque de Fernando Estevez Griego
El alma de Naque,
habita en las profundidades de su
calendario,
perseguido celosamente,
por la joroba hipotética,
d´un camello Beduino.
Naque tiene en sus días horas interminables,
computadas en tres megagésimas d´Onodión.
Y un antigüo escapulario
prendido a su silla de mimbre,
en las aristas tenues
de su imagen septentrional.
Naque tiene su alma
entre esqueletos de números
buscados insaciablemente,
por hombres de mi planeta.
habita en las profundidades de su
calendario,
perseguido celosamente,
por la joroba hipotética,
d´un camello Beduino.
Naque tiene en sus días horas interminables,
computadas en tres megagésimas d´Onodión.
Y un antigüo escapulario
prendido a su silla de mimbre,
en las aristas tenues
de su imagen septentrional.
Naque tiene su alma
entre esqueletos de números
buscados insaciablemente,
por hombres de mi planeta.
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Tu Tiempo de Fernando Estevez Griego
POEMA IV
Tu tiempo, ya no es mi tiempo,
porque tus horas, ya no son mis horas.
Tu risa y la mía, ya no son una sola,
aunque tu tristeza, aún sigue siendo mía.
Tu mano, ya no se toca,
a cada instante, con mi mano,
porque el espacio que hay entre las dos,
es más grande que la distancia,
que nos separa.
Pero hay entre tú y yo,
un montón de cosas no dichas,
que el tiempo de a poco, hace borrar.
Pero hay más que eso, entre los dos,
hay, un vacío, un gran vacío,
que no podemos llenar.
Porque no estamos dispuestos,
porque estamos cansados, muy cansados,
y, tenemos miedo, mucho miedo,
de seguir siempre en lo mismo.
Porque tus sueños, ya no son mis sueños.
Porque tus verdades, nunca fueron mías.
Porque mis verdades, nunca fueron tuyas.
Porque no nos conocemos.
Porque tú, ya no eres ella.
Porque yo, ya no soy él.
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Poema sin Nombre de Fernando Estevez Griego, Uruguay
Era Dios q' estaba en todas partes
y en tu cuerpo de mujer
se movía bailando
la luna de tu sonrisa.
Busco mi vida entre los instantes que dibujan
los cuerpos de los seres humanos que transitan
mi mente en la sensación de tus días
de tus ojos, y al tiempo q´ te quería
cuando el sentimiento nubla razón...
y te hace un pedazo del sendero d' amor.
Hoy vi a Dios en todas partes y nunca creí en él.
Pero me tomo de la mano y me viajó a todas las cosas.
Me dijo que como hombre era una palabra entre
millones de sonidos.
Que no había nada mas que mi propia Mente.
Hoy estaba manso (ahí, él) en la sonrisa de los pobres
en el aburrimiento de los ricos y en la cumbre de su
poder,
junto a las putas, que hacían de terapeutas sociales.
El era el anciano que toda gran ciudad ignora
y el niño indefenso que nace. ..... Esta ahí, él.
En el dolor de todo agonizante.
Y en la comida imaginada del hambriento.
En el dinero del banquero, en la espada del soldado.
Entre los dados y cubos, en Dali, en Miró y Picasso.
Hoy era un montón de colores que me invadían
sin pedir permiso a mis ojos.
No estaba Benedetti, Onetti, ni Galeano
Sólo Rosa Luna bailando.
Y las estrellas me repetían te quiero tanto, y sin
embargo.
La vida entera era él, y él era todos.
Como si fuera su propio teatro,
era a una vez, el director, la obra, los actores,
...... y el público,
pero más allá estaban las estrellas,
los planetas lejanos y
un montón de basura industrial junto al grito
enmudecido de Ecología d'un adolescente idealista.
¿Te acordás del '68?
Me decía Giussepe Garibaldi con la boina del Che.
Hoy bailé junto a Jesús y Buddha, entre las higueras
y los olivos.
Hoy jugué con Francisco a ser un animal de encierro.
Hoy me volví más payaso q'ayer
y elevé un plegaria por Chaplin.
Pero siempre busqué tus ojos porque la soledad
nos atrapa sin todos ellos
sin nosotros mismos.
Y hacerte de amor es mi misa y sentido,
y decirte:
"te quiero" es mi poema como
un mantra que nace dulce en el pecho.
Pero ya ves,
ha pasado tanto tiempo
y aún t'amo.
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POEMA EN PROSA de fernando Estevez Griego 1979. Uruguay
No soy un buen poeta, soy un simple escribiente mezcla de escritor y ser viviente, q' analiza el mundo en su poema. No pido q' se cambie el Sol de lugar ni q' se descubra la Naturaleza, soy un amigo más de los animales, q' se oculta detrás de la muchedumbre de una ciudad q' no se escucha.
No me importa mucho morirme si no fuera porque te amo, ni quiero la gloria de los venerados por sus estúpidas coplas. Podría hablarte del amor, pero el se vive mejor en Silencio q' hablando, y pienso q' fui un amante de todas las cosas.
Ser escritor, perdón escribiente, es dialogar con un papel, y es repetirme las cosas q' ya sé, para mejor conocerlas, y al fin y al cabo soy un delincuente del idioma porque lo molesto a causa justa de mis vaivenes y a la falta de un castellano q' me gusta.
Borracho de la vida, Soy casi Libre y Feliz, sólo me falta q' alguien me lo diga, pero lejos de esperar a q' pasen muchas cosas me ido a caminar por muchas partes, e hice de la vida un arte q' tal vez yo sólo entienda.
Ya vez más q' poeta soy una Gaviota vestida de Hombre q' extraña su playa cuando se vuela lejos de la arena.
No me importa mucho morirme si no fuera porque te amo, ni quiero la gloria de los venerados por sus estúpidas coplas. Podría hablarte del amor, pero el se vive mejor en Silencio q' hablando, y pienso q' fui un amante de todas las cosas.
Ser escritor, perdón escribiente, es dialogar con un papel, y es repetirme las cosas q' ya sé, para mejor conocerlas, y al fin y al cabo soy un delincuente del idioma porque lo molesto a causa justa de mis vaivenes y a la falta de un castellano q' me gusta.
Borracho de la vida, Soy casi Libre y Feliz, sólo me falta q' alguien me lo diga, pero lejos de esperar a q' pasen muchas cosas me ido a caminar por muchas partes, e hice de la vida un arte q' tal vez yo sólo entienda.
Ya vez más q' poeta soy una Gaviota vestida de Hombre q' extraña su playa cuando se vuela lejos de la arena.
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Poema XXV de fernando Estevez Griego, 1998 Buenos Aires, Argentina
Caminaban lento los días
se iban sin formas,
y no los buscaba.
Los ojos de ella eran los tuyos,
y los tuyos se perdían en la memoria,
que estaba olvidada.
Te das cuenta?!
La vida me jugó
al miedo de vivirla
quería algo seguro
y no podía.
Amé por soledad
y le temí y al dolor,
del amor
y al de la soledad.
No había en mis pasos
una esquina, era un caminar descontinuo
y seguro.
Eran tus ojos,los míos y los tuyos
y sin embargo ya ves.
No están aquí ahora.
Se me pasó la vida
y fui feliz.
Fui muy feliz porque temí siempre
estar triste.
se iban sin formas,
y no los buscaba.
Los ojos de ella eran los tuyos,
y los tuyos se perdían en la memoria,
que estaba olvidada.
Te das cuenta?!
La vida me jugó
al miedo de vivirla
quería algo seguro
y no podía.
Amé por soledad
y le temí y al dolor,
del amor
y al de la soledad.
No había en mis pasos
una esquina, era un caminar descontinuo
y seguro.
Eran tus ojos,los míos y los tuyos
y sin embargo ya ves.
No están aquí ahora.
Se me pasó la vida
y fui feliz.
Fui muy feliz porque temí siempre
estar triste.
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La Flor de Fernando Estevez Griego, 1985 Paris, Francia
Yoga te una la flor,
para que a la flor...
le regales tu sonrisa
para que a la flor...
le regales tu sonrisa
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El principe de Fernando Estevez Griego, Paris 1986
No quieran enseñarme,
un pecado que no tengo,
no crean, que existe,
tan solo, su mundo.
Yo creo en las flores,
y vivo,
de un sueño.
un pecado que no tengo,
no crean, que existe,
tan solo, su mundo.
Yo creo en las flores,
y vivo,
de un sueño.
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Igorika de Fernando Estevez Griego, New York 1983
Voy por el mundo pero yo,
me he volado
así, por todas partes, a mis momentos
me fui a los tuyos,
y tú a mí.
He buscado algo
aquí en tu tierra
tu mundo
tu espacio
aquello,
pero yo ya no soy,
me he ido sin apuros,
y a mi cuestas llevo,
mis ganas de libertad,
con tu expreña figura
y esa mi loca vida,
dormida y envuelta en un pedazo real de
fantasía
zigzaguenado Planetas
hasta llegar a Tripddón
y explorarlo.
El universo no reside en ninguna parte
no está en ese afuera misterioso,
ni en nuestro adentro acorrolado
se ubica volado e imperceptible
al costado oscuro de mi poesía,
con sus estrellas
y el polvo cósmico
de un libro olvidado.
me he volado
así, por todas partes, a mis momentos
me fui a los tuyos,
y tú a mí.
He buscado algo
aquí en tu tierra
tu mundo
tu espacio
aquello,
pero yo ya no soy,
me he ido sin apuros,
y a mi cuestas llevo,
mis ganas de libertad,
con tu expreña figura
y esa mi loca vida,
dormida y envuelta en un pedazo real de
fantasía
zigzaguenado Planetas
hasta llegar a Tripddón
y explorarlo.
El universo no reside en ninguna parte
no está en ese afuera misterioso,
ni en nuestro adentro acorrolado
se ubica volado e imperceptible
al costado oscuro de mi poesía,
con sus estrellas
y el polvo cósmico
de un libro olvidado.
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MALVIN II de Fernando Estevez Griego, 1985 Zurich, Suiza
Respiran
En las penumbras
olvidadas de mis calles,
atravesadas en las células de sus hojas
por la luz insistente del mercurio
como la música constante de un piano
que no quiere dormir,
unas plantas pequeñas
que carecen de flores.
Duermen en las veredas
tendidas como un borracho
que cayó cansado en el suelo
con un bolsillo repleto de neurosis
y un boleto de vuelta
para vestirse de gris en la oficina.
Llevaba una banderita de basta
colgada en el cuello
y un pedido de socorro en los ojos
ocultos tras los lentes
empañados por la lluvia.
Entre el silencio tenue
del compás húmedo
que habitan tus calles
con gusto a invierno
en cada neutrón que asoma
tras los árboles
con un montón de ojos que miran
para confluir en los átomos alocados
al paso de los trolleys
que se pierden hacia la rambla.
Es mía
mis gaviotas
en cada pluma libre que despide vida.
Me encontré en una de las esquinas
en que solía esperarme
ese loco que creía en la bohemia
con bufanda larga enredada en la cintura
y un sombrero alado, cómico.
Aglomeración de cosas
que enfocan ese Angulo
que se transita
en el que cambian de rumbo las baldosas
y se pierden de sentido sus cuadrados
simétricos en diagonales pasos.
Estaba
de la mano de ella pisándote Malvín
y me quedé colgado
de la punta izquierda de una estrella
que te mira con cara de reloj y esperando.
En las penumbras
olvidadas de mis calles,
atravesadas en las células de sus hojas
por la luz insistente del mercurio
como la música constante de un piano
que no quiere dormir,
unas plantas pequeñas
que carecen de flores.
Duermen en las veredas
tendidas como un borracho
que cayó cansado en el suelo
con un bolsillo repleto de neurosis
y un boleto de vuelta
para vestirse de gris en la oficina.
Llevaba una banderita de basta
colgada en el cuello
y un pedido de socorro en los ojos
ocultos tras los lentes
empañados por la lluvia.
Entre el silencio tenue
del compás húmedo
que habitan tus calles
con gusto a invierno
en cada neutrón que asoma
tras los árboles
con un montón de ojos que miran
para confluir en los átomos alocados
al paso de los trolleys
que se pierden hacia la rambla.
Es mía
mis gaviotas
en cada pluma libre que despide vida.
Me encontré en una de las esquinas
en que solía esperarme
ese loco que creía en la bohemia
con bufanda larga enredada en la cintura
y un sombrero alado, cómico.
Aglomeración de cosas
que enfocan ese Angulo
que se transita
en el que cambian de rumbo las baldosas
y se pierden de sentido sus cuadrados
simétricos en diagonales pasos.
Estaba
de la mano de ella pisándote Malvín
y me quedé colgado
de la punta izquierda de una estrella
que te mira con cara de reloj y esperando.
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POEMA LOCO de Fernando Estevez Griego, 1977 - Uruguay
Qué crepúsculo ovárico puede ser un
sentimiento
perpetuo en el abismo de un gentil
diseminado entre el plasma de pared.
Lleno de máquinas ventosas en la sombra
sendas rojas llenas de mimbre verde
enganchadas a un misil freudiano
sereno, marinero y tropical.
En juncos de ladrillo gris y paspado,
cremas sedientas de ocio y un hueso de
metal,
en camas sin persianas de almidón.
Mariposas aterciopeladas con llamas de
aserrín,
canillas de pan enterradas en un violín,
me muestran influjos de noche y miel,
copas torcidas en sauces mojados,
sin herraduras de broquel.
Pesadas almohadas sin callejones
de pulgas milenarias y pantanosas
me dejan cansado y sin rocas
ahí
en el copo de barniz
me quedo mercenario y dejando el
tiempo peinado de Zen.
sentimiento
perpetuo en el abismo de un gentil
diseminado entre el plasma de pared.
Lleno de máquinas ventosas en la sombra
sendas rojas llenas de mimbre verde
enganchadas a un misil freudiano
sereno, marinero y tropical.
En juncos de ladrillo gris y paspado,
cremas sedientas de ocio y un hueso de
metal,
en camas sin persianas de almidón.
Mariposas aterciopeladas con llamas de
aserrín,
canillas de pan enterradas en un violín,
me muestran influjos de noche y miel,
copas torcidas en sauces mojados,
sin herraduras de broquel.
Pesadas almohadas sin callejones
de pulgas milenarias y pantanosas
me dejan cansado y sin rocas
ahí
en el copo de barniz
me quedo mercenario y dejando el
tiempo peinado de Zen.
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Arlequin de Fernando Estevez Griego 1984, España
Vivís en la locura
eterna de tu Planeta
tras la risa fingida
de tu máscara.
Dibujando tu silueta Mentirosa
Ante esta Sociedad
que somos Nosotros...
Esos pobres Olvidados
que caminan.
eterna de tu Planeta
tras la risa fingida
de tu máscara.
Dibujando tu silueta Mentirosa
Ante esta Sociedad
que somos Nosotros...
Esos pobres Olvidados
que caminan.
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MALVIN de Fernando Estevez Griego, 1985 Zurich, Suiza
Malvín,
Loco barrio que no estás,
te adivino en esta esquina
casi olvidándote,
entre tus cosas y tus árboles.
Un montón de Amigos se te fueron
y no sé donde, a otras casas
Decímelo vos, por tu Sur
que toca el agua.
El paso se me pierde entre la nieve
y recuerdo tus arenas, Mojándome,
para hundirme, humedeciendo las células
alborotadas que te quieren.
Un mate,
la noche que es bohemia
y el sonar de una guitarra
amándose.
Los años ya se pasan todos juntos, Loco
barrio.
Y volver a verte es pensar en tí.
Qué será cuando me siga yendo
de tus calles hasta perderme,
y no pueda encontrarte, encontrándome,
en tus esquinas,
que no son esta, y que se olvidan
porque se marchan
cuando no estás y se pierden
Loco barrio.
Zurich
Loco barrio que no estás,
te adivino en esta esquina
casi olvidándote,
entre tus cosas y tus árboles.
Un montón de Amigos se te fueron
y no sé donde, a otras casas
Decímelo vos, por tu Sur
que toca el agua.
El paso se me pierde entre la nieve
y recuerdo tus arenas, Mojándome,
para hundirme, humedeciendo las células
alborotadas que te quieren.
Un mate,
la noche que es bohemia
y el sonar de una guitarra
amándose.
Los años ya se pasan todos juntos, Loco
barrio.
Y volver a verte es pensar en tí.
Qué será cuando me siga yendo
de tus calles hasta perderme,
y no pueda encontrarte, encontrándome,
en tus esquinas,
que no son esta, y que se olvidan
porque se marchan
cuando no estás y se pierden
Loco barrio.
Zurich
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EL VIEJO de Fernando Estevez Griego 1975, Uruguay
Está sentado,
sobre el mismo tronco de ayer,
su mirada fija,
en el mismo árbol,
pensando en cosas,
que no han de volver.
Está sentado,
recordando un otoño.
Recuerda una calle,
una niña de trenzas,
un aro, una rueda,
un carro, y un tren.
El humo saliendo
de todas las casas.
Las hojas pendulantes,
que comienzan a caer.
El viento que se expande,
por todos lados,
bandadas de pájaros,
que vuelan por el cielo,
como el tiempo para él.
Recuerda un paisaje
que nadie imagina.
Recuerda un saco
que nadie ha de vestir.
Recuerda un perro,
que siempre ladraba,
el frío inquieto,
que a todos ataca.
La nieve cayendo,
y el perfume de un jazmín.
Recuerda a sus amigos,
un canto, una pipa,
un llanto, una risa,
su hija y su mujer.
sobre el mismo tronco de ayer,
su mirada fija,
en el mismo árbol,
pensando en cosas,
que no han de volver.
Está sentado,
recordando un otoño.
Recuerda una calle,
una niña de trenzas,
un aro, una rueda,
un carro, y un tren.
El humo saliendo
de todas las casas.
Las hojas pendulantes,
que comienzan a caer.
El viento que se expande,
por todos lados,
bandadas de pájaros,
que vuelan por el cielo,
como el tiempo para él.
Recuerda un paisaje
que nadie imagina.
Recuerda un saco
que nadie ha de vestir.
Recuerda un perro,
que siempre ladraba,
el frío inquieto,
que a todos ataca.
La nieve cayendo,
y el perfume de un jazmín.
Recuerda a sus amigos,
un canto, una pipa,
un llanto, una risa,
su hija y su mujer.
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MUNDO de Fernando Estevez Griego 1974, Uruguay
¡Mundo!
Gran y pequeño.
Do vas?
Do vienes?
Quién te hizo?
Fue el hechizo,
de un brujo,
de los bantúes, hindúes o cheyenes?
Provienes del paraíso,
o del laberinto del todo,
ese todo que es infinito,
llamado universo?
Ese universo, que tiene,
polvo, planetas, tierra, hombres y pestes.
Mundo, mundo.
Qué contienes?
Sos acaso un sarcófago,
de emociones, simples ilusiones,
que van y vienen?
Sos simple o complejo,
relativamente joven o viejo?
Sabes, eres una incógnita viva para
diminutos seres.
Pero igual te acosan,
con cosas que parecen juguetes,
pequeñas bombas, fusiles y cohetes.
Mundo.
Contesta,¿quién más daño te ha causado?
No digas,
los diminutos seres
que creen ser grandes e invencibles,
y no comprenden.
Mundo mudo, mundo.
Estás enfermo de guerras, odios y muertes,
bañado en sangre de inocentes....
Estás marcado como incoherente,
porque sólo tienes diminutos seres
llamados gente.
Mundo.
Más pequeño, qué gran mundo.
A do vas?
A do vienes?
Gran y pequeño.
Do vas?
Do vienes?
Quién te hizo?
Fue el hechizo,
de un brujo,
de los bantúes, hindúes o cheyenes?
Provienes del paraíso,
o del laberinto del todo,
ese todo que es infinito,
llamado universo?
Ese universo, que tiene,
polvo, planetas, tierra, hombres y pestes.
Mundo, mundo.
Qué contienes?
Sos acaso un sarcófago,
de emociones, simples ilusiones,
que van y vienen?
Sos simple o complejo,
relativamente joven o viejo?
Sabes, eres una incógnita viva para
diminutos seres.
Pero igual te acosan,
con cosas que parecen juguetes,
pequeñas bombas, fusiles y cohetes.
Mundo.
Contesta,¿quién más daño te ha causado?
No digas,
los diminutos seres
que creen ser grandes e invencibles,
y no comprenden.
Mundo mudo, mundo.
Estás enfermo de guerras, odios y muertes,
bañado en sangre de inocentes....
Estás marcado como incoherente,
porque sólo tienes diminutos seres
llamados gente.
Mundo.
Más pequeño, qué gran mundo.
A do vas?
A do vienes?
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POEMA ERROSE de Fernando Estevez Griego 1973, Uruguay
Abrí los ojos
ví al mundo
casi quebrado en dos,
semi deshecho, girando y girando
lloviendo llorando lleno y vacío.
Buscando el espacio infinito,
sin saber adónde iba.
Ví la humanidad, homogéneamente se
lastima.
Ví la sociedad, suciedad suicida.
Agonizando, Agobiando, Agotando.
Peleando se ven víctimas,
valientes victorias violentas
Sangre violeta.
Vigilantes Viejos Viajantes Vagantes
Vivían.
Vomitaban abolían abúlicos
sonetos sonatinas,
de quebrados que quejían,
callados callejones caídos caían
soldados dados iban
herrumbrados y vencidos
vencedores bienvenidos,
nidos que se mueren
pájaros que no vuelan
flores que se rompen
rotas rosas rectas
pobres padres piedras
tristes tardes tiernas,
arde; corre arre guerra.
Sola está la Tierra
pensando alguien queda
y en un libro escribe:
E R R O S E.
ví al mundo
casi quebrado en dos,
semi deshecho, girando y girando
lloviendo llorando lleno y vacío.
Buscando el espacio infinito,
sin saber adónde iba.
Ví la humanidad, homogéneamente se
lastima.
Ví la sociedad, suciedad suicida.
Agonizando, Agobiando, Agotando.
Peleando se ven víctimas,
valientes victorias violentas
Sangre violeta.
Vigilantes Viejos Viajantes Vagantes
Vivían.
Vomitaban abolían abúlicos
sonetos sonatinas,
de quebrados que quejían,
callados callejones caídos caían
soldados dados iban
herrumbrados y vencidos
vencedores bienvenidos,
nidos que se mueren
pájaros que no vuelan
flores que se rompen
rotas rosas rectas
pobres padres piedras
tristes tardes tiernas,
arde; corre arre guerra.
Sola está la Tierra
pensando alguien queda
y en un libro escribe:
E R R O S E.
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Esta llorando de Fernando Estevez Griego 1974, Uruguay
Está llorando.
¿Qué tendrá la abuela?
Tal vez recuerda una pena,
o recuerda al abuelo,
o piensa que ya es vieja muy vieja,
que es inútil para vivir,
entre un mundo que rápido,
muy rápido se ajetrea.
Tal vez piensa que está sola,
o se siente poca cosa,
muy pero muy pequeña.
Piensa en todo lo que la rodea,
y dentro de su cabeza,
se da cuenta,
que no es la misma.
El tiempo pasó,
los años transcurrieron.
Me pone triste pensar,
qué triste se encuentra.
Saber que todos los días
se vive poniendo pruebas.
¡Qué triste es llegar a viejo,
y que nadie te comprenda.
Piensa, sentada piensa,
medita un rato,
las lágrimas se secan.
Está todo tan cambiado,
¿Quién podía pensar,
lo que nos espera?
Está en un mundo,
que como comprende. ¿Qué piensa?
Y pensando queda,
sentada en el sofá,
solitaria, tan solitaria,
la abuela.
¿Qué tendrá la abuela?
Tal vez recuerda una pena,
o recuerda al abuelo,
o piensa que ya es vieja muy vieja,
que es inútil para vivir,
entre un mundo que rápido,
muy rápido se ajetrea.
Tal vez piensa que está sola,
o se siente poca cosa,
muy pero muy pequeña.
Piensa en todo lo que la rodea,
y dentro de su cabeza,
se da cuenta,
que no es la misma.
El tiempo pasó,
los años transcurrieron.
Me pone triste pensar,
qué triste se encuentra.
Saber que todos los días
se vive poniendo pruebas.
¡Qué triste es llegar a viejo,
y que nadie te comprenda.
Piensa, sentada piensa,
medita un rato,
las lágrimas se secan.
Está todo tan cambiado,
¿Quién podía pensar,
lo que nos espera?
Está en un mundo,
que como comprende. ¿Qué piensa?
Y pensando queda,
sentada en el sofá,
solitaria, tan solitaria,
la abuela.
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LA VIDA ES UN PING PONG de Fernando Estevez Griego 1975
¿Sabes jugar?
Tendrás que aprender
si no quieres perder,
tendrás que ganar,
y para ganar,
la regla es jugar.
Pero jugar como se puede,
no importa cómo,
tendrás que vencer,
si llegas a perder,
las paletas te harán
ping, pong, ping, pong.
Aprende a jugar,
tienes que golpear,
si no lo haces puedes perder.
Todo es un juego,
un juego nada más.
No importa cómo,
lo importante es ganar.
Ping, pong,
ganar, ar, ar, ar, ping.
Si no golpeas
mira como ha de saltar,
tienes que vencer,
para poder jugar,
si has de triunfar,
alguien tiene que perder.
Tú tienes que pegar,
más pong, más ping.
Si la red se te pone adelante,
arráncala igual,
tanto da, lo importante es,
jugar, pegar, ganar,
ganar, pegar, jugar,
ping, pegar, pong.
Y si no juegas, quedarás afuera
del ping, pong,
y serás como tantos,
que sólo miran, o no miran
que sólo oyen,
o no oyen,
que sólo hablan,
o no hablan.
Pero si no juegas,
tendrás que perder.
Aprende a vencer,
es simplemente,
pegar ping, ganar pong,
no importa a quien.
Así está hecho,
y no lo quieren arreglar.
Es un juego,
para los que saben pegar,
pegar ping, ganar pong.
Tendrás que aprender
si no quieres perder,
tendrás que ganar,
y para ganar,
la regla es jugar.
Pero jugar como se puede,
no importa cómo,
tendrás que vencer,
si llegas a perder,
las paletas te harán
ping, pong, ping, pong.
Aprende a jugar,
tienes que golpear,
si no lo haces puedes perder.
Todo es un juego,
un juego nada más.
No importa cómo,
lo importante es ganar.
Ping, pong,
ganar, ar, ar, ar, ping.
Si no golpeas
mira como ha de saltar,
tienes que vencer,
para poder jugar,
si has de triunfar,
alguien tiene que perder.
Tú tienes que pegar,
más pong, más ping.
Si la red se te pone adelante,
arráncala igual,
tanto da, lo importante es,
jugar, pegar, ganar,
ganar, pegar, jugar,
ping, pegar, pong.
Y si no juegas, quedarás afuera
del ping, pong,
y serás como tantos,
que sólo miran, o no miran
que sólo oyen,
o no oyen,
que sólo hablan,
o no hablan.
Pero si no juegas,
tendrás que perder.
Aprende a vencer,
es simplemente,
pegar ping, ganar pong,
no importa a quien.
Así está hecho,
y no lo quieren arreglar.
Es un juego,
para los que saben pegar,
pegar ping, ganar pong.
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POEMA DEL DUENDE de Fernando Estevez Griego 1975, Uruguay
Danzas de hadas milenarias,
querubines en batalla,
mendigos de amor, que caminan,
por las calles, por las plazas.
Edificios que albergan
enlatadas esperanzas.
Y tú Duende que te callas,
¿por qué no hablar?
jugar con palabras,
hacer sentir tu viva voz,
dentro de cada uno
de aquel que en silencio aguarda.
¿Por qué no hieres tú?
sus sordos cuerpos que avanzan,
por las noches cimbreando,
en eses a sus casas.
Por qué no acurrucan
las madres a sus críos,
en sus faldas,
y no dejan de jugar,
los que tienen,
con los que piden y callan.
¿Sabes qué los guía?
Racionalismos divergentes,
ingeniosas voces sofisticadas,
intelectos enredados sutilmente,
por débiles pensamientos del alba.
Genuina lección de la psiquis,
que estudia frases acaudaladas,
por personajes intérpretes,
de la lógica loca encadenada. NADA
Danzas de estrellas titilantes,
espacio sideral que aguarda,
las horas que son pocas,
las verdades que nos engañan,
Por qué no cantas tú, Duende,
a viva voz tu alma.
Para no ser fango derretido,
semejante a un quizás,
que no ha llegado,
que no sé,
si puede venir.
Por qué no los empujas, Duende,
más allá de las palabras,
donde se siente y eso basta,
porque se sabe, porque se vive,
porque es lo único,
porque es lo nuestro,
porque somos, sólo somos y alcanza.
querubines en batalla,
mendigos de amor, que caminan,
por las calles, por las plazas.
Edificios que albergan
enlatadas esperanzas.
Y tú Duende que te callas,
¿por qué no hablar?
jugar con palabras,
hacer sentir tu viva voz,
dentro de cada uno
de aquel que en silencio aguarda.
¿Por qué no hieres tú?
sus sordos cuerpos que avanzan,
por las noches cimbreando,
en eses a sus casas.
Por qué no acurrucan
las madres a sus críos,
en sus faldas,
y no dejan de jugar,
los que tienen,
con los que piden y callan.
¿Sabes qué los guía?
Racionalismos divergentes,
ingeniosas voces sofisticadas,
intelectos enredados sutilmente,
por débiles pensamientos del alba.
Genuina lección de la psiquis,
que estudia frases acaudaladas,
por personajes intérpretes,
de la lógica loca encadenada. NADA
Danzas de estrellas titilantes,
espacio sideral que aguarda,
las horas que son pocas,
las verdades que nos engañan,
Por qué no cantas tú, Duende,
a viva voz tu alma.
Para no ser fango derretido,
semejante a un quizás,
que no ha llegado,
que no sé,
si puede venir.
Por qué no los empujas, Duende,
más allá de las palabras,
donde se siente y eso basta,
porque se sabe, porque se vive,
porque es lo único,
porque es lo nuestro,
porque somos, sólo somos y alcanza.
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EL VIEJO, de Fernando Estevez Griego 1974, Montevideo - Uruguay
Está sentado,
sobre el mismo tronco de ayer,
su mirada fija,
en el mismo árbol,
pensando en cosas,
que no han de volver.
Está sentado,
recordando un otoño.
Recuerda una calle,
una niña de trenzas,
un aro, una rueda,
un carro, y un tren.
El humo saliendo
de todas las casas.
Las hojas pendulantes,
que comienzan a caer.
El viento que se expande,
por todos lados,
bandadas de pájaros,
que vuelan por el cielo,
como el tiempo para él.
Recuerda un paisaje
que nadie imagina.
Recuerda un saco
que nadie ha de vestir.
Recuerda un perro,
que siempre ladraba,
el frío inquieto,
que a todos ataca.
La nieve cayendo,
y el perfume de un jazmín.
Recuerda a sus amigos,
un canto, una pipa,
un llanto, una risa,
su hija y su mujer.
sobre el mismo tronco de ayer,
su mirada fija,
en el mismo árbol,
pensando en cosas,
que no han de volver.
Está sentado,
recordando un otoño.
Recuerda una calle,
una niña de trenzas,
un aro, una rueda,
un carro, y un tren.
El humo saliendo
de todas las casas.
Las hojas pendulantes,
que comienzan a caer.
El viento que se expande,
por todos lados,
bandadas de pájaros,
que vuelan por el cielo,
como el tiempo para él.
Recuerda un paisaje
que nadie imagina.
Recuerda un saco
que nadie ha de vestir.
Recuerda un perro,
que siempre ladraba,
el frío inquieto,
que a todos ataca.
La nieve cayendo,
y el perfume de un jazmín.
Recuerda a sus amigos,
un canto, una pipa,
un llanto, una risa,
su hija y su mujer.
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POEMA NUMERO Cero de Fernando Estevez Griego, Montevideo 1975
Soy nadie, pero alguien,
alguien que sabe
que no es nadie.
Soy mito espejado,
de algo que no comparto,
conforme a mi especie
soy rito sagrado.
Soy invisible pero sensible a la materia.
Soy pensamiento, que quedo,
pero desaparezco.
Estoy desapareado
porque par no tengo.
El par no encuentro,
por ser inexistible.
Soy danza oscura
que danza leve,
pero imperceptible.
Soy canto, soy pena
algarabía y morbo.
Soy estudio vago de lo perfecto,
que cae sin eco,
en donde me encuentro.
Soy onda, soy ensamble,
de vida o muerte.
Soy nadie pero alguien,
alguien que sabe
que no es nadie.
alguien que sabe
que no es nadie.
Soy mito espejado,
de algo que no comparto,
conforme a mi especie
soy rito sagrado.
Soy invisible pero sensible a la materia.
Soy pensamiento, que quedo,
pero desaparezco.
Estoy desapareado
porque par no tengo.
El par no encuentro,
por ser inexistible.
Soy danza oscura
que danza leve,
pero imperceptible.
Soy canto, soy pena
algarabía y morbo.
Soy estudio vago de lo perfecto,
que cae sin eco,
en donde me encuentro.
Soy onda, soy ensamble,
de vida o muerte.
Soy nadie pero alguien,
alguien que sabe
que no es nadie.
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La Esfinge, de Fernando Estevez Griego 1979 Montevideo, Uruguay
Están Paralizados, Dormidos y Asustados,
pensando en esa Esfinge
que crece en el cemento.
Así casi Perplejos
su rito Teocrático, Litúrgico y Prosaico
se mueve entre los viejos
libros del Pasado.
Añejos arrugados, obsoletos, olvidados,
oblicuos ya sus ojos en una palabra Esdrújula
se quedan taciturnos meditabundos, Cabizbajos.
Mirando esa brújula
que tienen en su mente
que los guía siempre al frente,
que es otro costado.
Se mueven en aristas que forman a sus pasos,
y en ángulos rectos doblan sus esquinas,
pero guardan en sus casas, recuerdos y Ambiciones
como preciadas Golosinas,
Confunden lo de Antaño, con un Otoño cómodo,
y creen en un Gnomo pequeño e inapreciable
desapercibido e inexplicable
que viene a su ventura
con una armadura de Promesas y de Oro.
Estudian casi a coro
las lecciones de su Historia
y crean a sus héroes llenándolos de gloria
con fábulas místicas, artísticas, arrogantes
intensas, excitantes, largas y complejas
paradisíacas y melancólicas un poco absurdas pero hechas...
Versados Profesores moralistas
Estudian procedencias, conductas fijativas naturales y genuinas
como seres racionales, inteligentes y dualistas
proceden con sus reglas sociales
.......y fijan tras estudios por sendas estadísticas,
siempre lo que es Normal.
Se vuelven normativos, activos y avivados
osados, sabiondos.
Dos sabían que atrás del biombo estaba la Esfinge.
Con sus máquinas metálicas, elegantes y científicas
Comprobadas, aprobadas, analizadas y computadas,
Exactas y perfectas.
Y asisten en su coche a velocidades frenéticas
con sus lentes telescópicos y analíticos
a mirar enriqueciendo su vista
Una Luna Llena
de una Noche tecnificada,
Tecnológicamente iluminada
y apretan un Botón.
pensando en esa Esfinge
que crece en el cemento.
Así casi Perplejos
su rito Teocrático, Litúrgico y Prosaico
se mueve entre los viejos
libros del Pasado.
Añejos arrugados, obsoletos, olvidados,
oblicuos ya sus ojos en una palabra Esdrújula
se quedan taciturnos meditabundos, Cabizbajos.
Mirando esa brújula
que tienen en su mente
que los guía siempre al frente,
que es otro costado.
Se mueven en aristas que forman a sus pasos,
y en ángulos rectos doblan sus esquinas,
pero guardan en sus casas, recuerdos y Ambiciones
como preciadas Golosinas,
Confunden lo de Antaño, con un Otoño cómodo,
y creen en un Gnomo pequeño e inapreciable
desapercibido e inexplicable
que viene a su ventura
con una armadura de Promesas y de Oro.
Estudian casi a coro
las lecciones de su Historia
y crean a sus héroes llenándolos de gloria
con fábulas místicas, artísticas, arrogantes
intensas, excitantes, largas y complejas
paradisíacas y melancólicas un poco absurdas pero hechas...
Versados Profesores moralistas
Estudian procedencias, conductas fijativas naturales y genuinas
como seres racionales, inteligentes y dualistas
proceden con sus reglas sociales
.......y fijan tras estudios por sendas estadísticas,
siempre lo que es Normal.
Se vuelven normativos, activos y avivados
osados, sabiondos.
Dos sabían que atrás del biombo estaba la Esfinge.
Con sus máquinas metálicas, elegantes y científicas
Comprobadas, aprobadas, analizadas y computadas,
Exactas y perfectas.
Y asisten en su coche a velocidades frenéticas
con sus lentes telescópicos y analíticos
a mirar enriqueciendo su vista
Una Luna Llena
de una Noche tecnificada,
Tecnológicamente iluminada
y apretan un Botón.
SUEÑOS DE NIÑOS de Fernando Estevez Griego, Montevideo, Uruguay 1976
De peluche, un osito de peluche,
un pedazo de madera,
y un barquito de papel.
Un raro dibujo,
del cual,
un espantapájaros imaginé,
Y un juego escondido,
que jamás entendí.
Fichitas redondeadas,
blancas y negras en un rincón,
un muñeco de trapo,
y un inmenso ratón.
En todas partes pequeñas cosas,
y una caja olvidada,
frente a un libro,
de cuentos digo yo.
Y el barquito navegaba,
en un enorme mar de cartón.
Un montón de cubitos,
aglomerados sobre una alfombra.
Dos monedas a los lados,
a los lados dos.
Dos mundos que transcurren,
uno, de papel y cartón,
y el otro que no importa,
porque carece de... sueños.
Sutilezas, pequeñas sutilezas,
de niños que juegan, y corren riéndose,
entre nubes de algodón.
Y los sueños,
que de niños, alimenta nuestra imaginación.
Se van desvaneciendo,
día a día
al nacer el sol.
Los sueños que a veces,
parecemos poder tocar,
y mueren de prisa,
al enfrentar la realidad.
Son los mismos,
que jugando,
tantas veces realicé,
y al pasar el tiempo,
con mis sueños me quedé,
y enfrenté, un mundo nuevo.
A un mundo que se ríe,
de los sueños del ayer.
Caminé por muchas partes,
y a mil sueños encontré,
y esas fábulas se quiebran,
siempre al amanecer,
porque el mundo se está riendo,
de los sueños del ayer.
Y los mundos de sueños desaparecen,
qué triste es.
De peluche, un osito de peluche,
un pedazo de madera,
y un barquito de papel.
Un raro dibujo,
del cual,
un espantapájaros imaginé,
y un juego escondido,
que jamás entendí.
Fichitas redondeadas,
blancas y negras en un rincón,
un muñeco de trapo,
y un inmenso ratón.
Los sueños, sueños son,
dejarlos que vivan,
en un mundo de papel y cartón.
¿Para qué quebrarlos?
Día a día con el sol.
un pedazo de madera,
y un barquito de papel.
Un raro dibujo,
del cual,
un espantapájaros imaginé,
Y un juego escondido,
que jamás entendí.
Fichitas redondeadas,
blancas y negras en un rincón,
un muñeco de trapo,
y un inmenso ratón.
En todas partes pequeñas cosas,
y una caja olvidada,
frente a un libro,
de cuentos digo yo.
Y el barquito navegaba,
en un enorme mar de cartón.
Un montón de cubitos,
aglomerados sobre una alfombra.
Dos monedas a los lados,
a los lados dos.
Dos mundos que transcurren,
uno, de papel y cartón,
y el otro que no importa,
porque carece de... sueños.
Sutilezas, pequeñas sutilezas,
de niños que juegan, y corren riéndose,
entre nubes de algodón.
Y los sueños,
que de niños, alimenta nuestra imaginación.
Se van desvaneciendo,
día a día
al nacer el sol.
Los sueños que a veces,
parecemos poder tocar,
y mueren de prisa,
al enfrentar la realidad.
Son los mismos,
que jugando,
tantas veces realicé,
y al pasar el tiempo,
con mis sueños me quedé,
y enfrenté, un mundo nuevo.
A un mundo que se ríe,
de los sueños del ayer.
Caminé por muchas partes,
y a mil sueños encontré,
y esas fábulas se quiebran,
siempre al amanecer,
porque el mundo se está riendo,
de los sueños del ayer.
Y los mundos de sueños desaparecen,
qué triste es.
De peluche, un osito de peluche,
un pedazo de madera,
y un barquito de papel.
Un raro dibujo,
del cual,
un espantapájaros imaginé,
y un juego escondido,
que jamás entendí.
Fichitas redondeadas,
blancas y negras en un rincón,
un muñeco de trapo,
y un inmenso ratón.
Los sueños, sueños son,
dejarlos que vivan,
en un mundo de papel y cartón.
¿Para qué quebrarlos?
Día a día con el sol.
POEMA VII, de Fernando Estevez Griego, Zurich, Suiza, 1985
Me parece, que en esa calle
en aquel País,
te escondés.
en la primera mesa de un bar
dibujando una esquina, te miro y... estás y
no...
Sabés?
Que maté al tiempo
hiriendo un reloj
junto al 3, cerca de la aguja pequeña
que señala el vacío,
en su costado inferior
le di un beso.
...y a vos.
en aquel País,
te escondés.
en la primera mesa de un bar
dibujando una esquina, te miro y... estás y
no...
Sabés?
Que maté al tiempo
hiriendo un reloj
junto al 3, cerca de la aguja pequeña
que señala el vacío,
en su costado inferior
le di un beso.
...y a vos.
POEMA DE AMOR, de Fernando Estevez Griego, Brasil 1978
Se mueve tu cuerpo al compás,
de un cálido abrazar y amar,
perdidos en la noche y en el tiempo,
haciéndote el amor me olvido.
Momentos de música suave,
Te beso por fuera y por dentro,
la piel contra la piel, y un beso,
movimiento tras movimiento,
me circula la sangre, y rezo,
la plegaria de un amor,
cuerpo a cuerpo.
Mis manos acarician tu vientre,
haciendo castillos de viento,
te arrimas besando y volviendo,
te abrazo para que no te vayas,
para que sigas dormida en mi cama,
y acaricio tu pelo tocando
fugazmente tu cara,
y en ella se ven tus ojos,
amando, amando y pidiendo,
las horas que se escapan sintiendo,
mis labios rozando tus senos.
Recorro tu vientre azorado,
quisiera unirme contigo,
por siempre entrelazados y perdidos en un
mundo,
de caricias sutiles, muy nuestras,
haciéndote el amor, una y otra vez,
hora tras hora,
instante en instantes,
buscándote entre sábanas inciertas,
queriendo pegarme a tu cuerpo,
quedándome aferrado a tí por siempre,
por siempre.
Amar, qué es sino un instante loco,
en el que cuentan los sentidos,
en el que se olvidan las demás cosas,
para darle paso a nuestro querer,
querer amaneciendo, juntos y en silencio,
sintiendo, simplemente SINTIENDO.
Se mueve tu cuerpo al compás del mío,
de un cálido abrazar y amar,
perdidos en la noche y en el tiempo,
haciéndote el amor me olvido.
de un cálido abrazar y amar,
perdidos en la noche y en el tiempo,
haciéndote el amor me olvido.
Momentos de música suave,
Te beso por fuera y por dentro,
la piel contra la piel, y un beso,
movimiento tras movimiento,
me circula la sangre, y rezo,
la plegaria de un amor,
cuerpo a cuerpo.
Mis manos acarician tu vientre,
haciendo castillos de viento,
te arrimas besando y volviendo,
te abrazo para que no te vayas,
para que sigas dormida en mi cama,
y acaricio tu pelo tocando
fugazmente tu cara,
y en ella se ven tus ojos,
amando, amando y pidiendo,
las horas que se escapan sintiendo,
mis labios rozando tus senos.
Recorro tu vientre azorado,
quisiera unirme contigo,
por siempre entrelazados y perdidos en un
mundo,
de caricias sutiles, muy nuestras,
haciéndote el amor, una y otra vez,
hora tras hora,
instante en instantes,
buscándote entre sábanas inciertas,
queriendo pegarme a tu cuerpo,
quedándome aferrado a tí por siempre,
por siempre.
Amar, qué es sino un instante loco,
en el que cuentan los sentidos,
en el que se olvidan las demás cosas,
para darle paso a nuestro querer,
querer amaneciendo, juntos y en silencio,
sintiendo, simplemente SINTIENDO.
Se mueve tu cuerpo al compás del mío,
de un cálido abrazar y amar,
perdidos en la noche y en el tiempo,
haciéndote el amor me olvido.
POEMA II de Fernando Estevez Griego 1985, Zurich, Suiza
Iba como loco
buscándote entre esos
callejones enredados de Zürich
Mientras la nieve
caía en copos
y me tocaba mis caras
te seguí por una callecita
empedrada, me acerqué a vos mirándote,
te toqué la espalda y no eras tú.
Te busqué en el silencio de ese reloj mudo
y con frío,
que tirita las agujas blancas, en sus espacios
nocturnos.
Recorrí mis venas circulándome el interior,
hacia mis lados
te ví mansa ahí en mí y me fuí.
Como volado, caminando sobre el agua,
haciendo el lago, sobre un neutrón
concéntrico
del copo izquierdo
de un pedazo de nieve
que nos toca.
buscándote entre esos
callejones enredados de Zürich
Mientras la nieve
caía en copos
y me tocaba mis caras
te seguí por una callecita
empedrada, me acerqué a vos mirándote,
te toqué la espalda y no eras tú.
Te busqué en el silencio de ese reloj mudo
y con frío,
que tirita las agujas blancas, en sus espacios
nocturnos.
Recorrí mis venas circulándome el interior,
hacia mis lados
te ví mansa ahí en mí y me fuí.
Como volado, caminando sobre el agua,
haciendo el lago, sobre un neutrón
concéntrico
del copo izquierdo
de un pedazo de nieve
que nos toca.
POEMA I de Fernando Estevez Griego 1976, Montevideo, Uruguay
Las mariposas de tus ojos
duermen en mis sienes
pero se hacen mil
El Sol resbala el paraíso
Rueda la tarde
Te sabe de noche
brilla en Estrellas
es Tu ser
contra la nada
que me llena de vos
duermen en mis sienes
pero se hacen mil
El Sol resbala el paraíso
Rueda la tarde
Te sabe de noche
brilla en Estrellas
es Tu ser
contra la nada
que me llena de vos
POEMA X de Fernando Estevez Griego 1975, Montevideo, Uruguay
Como quisiera que callara
la noche sin escucharte,
que tu recuerdo no me tocara otra vez.
Que tus palabras,
vagaran para perderse,
porque estando lejos,
aún estás más cerca de mí.
Como quisiera que el viento,
me alejara en un instante,
como al ave que vuela,
para no volver.
Como quisiera que en un momento,
todo pudiera pasar,
rozado por el olvido.
Como quisiera pensando callarme,
sin sentirte siempre en cada lugar,
para que la ausencia,
me separe más de tí.
Pero tus manos me acarician
a la distancia,
estrechándome contra tu cuerpo,
otra vez.
Mientras mis ojos,
te siguen sin saber porqué.
Como quisiera haberte olvidado,
para no pensar en tí.
Pero el tiempo parece
no haber transcurrido de verdad,
porque mis noches,
te siguen siempre,
junto a tus labios
que me besan desde el ayer.
Si algún día volviera a verte,
trataría de marcharme de ahí.
Porque mi boca querría besarte,
porque mis ojos no se olvidaron de tí,
porque la ausencia no ha logrado separarte,
porque el tiempo no pasa sin vos,
porque tus días me tocaron, para llenarme,
porque en silencio te quiero igual que ayer.
PORQUE ES TARDE
PORQUE TENGO QUE PERDERME,
PORQUE MI CAMINO, NO LO PUEDES
SEGUIR.
PORQUE TENGO QUE MARCHARME.
Y ojalá que el viento;
te lleve a alguna parte;
donde no te pueda ver,
y para siempre te olvides de MI.
la noche sin escucharte,
que tu recuerdo no me tocara otra vez.
Que tus palabras,
vagaran para perderse,
porque estando lejos,
aún estás más cerca de mí.
Como quisiera que el viento,
me alejara en un instante,
como al ave que vuela,
para no volver.
Como quisiera que en un momento,
todo pudiera pasar,
rozado por el olvido.
Como quisiera pensando callarme,
sin sentirte siempre en cada lugar,
para que la ausencia,
me separe más de tí.
Pero tus manos me acarician
a la distancia,
estrechándome contra tu cuerpo,
otra vez.
Mientras mis ojos,
te siguen sin saber porqué.
Como quisiera haberte olvidado,
para no pensar en tí.
Pero el tiempo parece
no haber transcurrido de verdad,
porque mis noches,
te siguen siempre,
junto a tus labios
que me besan desde el ayer.
Si algún día volviera a verte,
trataría de marcharme de ahí.
Porque mi boca querría besarte,
porque mis ojos no se olvidaron de tí,
porque la ausencia no ha logrado separarte,
porque el tiempo no pasa sin vos,
porque tus días me tocaron, para llenarme,
porque en silencio te quiero igual que ayer.
PORQUE ES TARDE
PORQUE TENGO QUE PERDERME,
PORQUE MI CAMINO, NO LO PUEDES
SEGUIR.
PORQUE TENGO QUE MARCHARME.
Y ojalá que el viento;
te lleve a alguna parte;
donde no te pueda ver,
y para siempre te olvides de MI.
POEMA IX de Fernando Estevez Griego
No quiero quedarme en tu melancolía,
quisiera hundirme en tu poesía,
de recuerdos dormidos,
de noches frágiles,
de sueños queridos,
de amores tenues,
como tus caricias
teñidas de dulzura,
apretando tu cuerpo
a mi ser,
queriendo vivir,
en la poesía oscura
de la noche,
un instante preciso,
en tu vientre de mujer.
quisiera hundirme en tu poesía,
de recuerdos dormidos,
de noches frágiles,
de sueños queridos,
de amores tenues,
como tus caricias
teñidas de dulzura,
apretando tu cuerpo
a mi ser,
queriendo vivir,
en la poesía oscura
de la noche,
un instante preciso,
en tu vientre de mujer.
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