miércoles, 1 de agosto de 2007

SUEÑOS DE NIÑOS de Fernando Estevez Griego, Montevideo, Uruguay 1976

De peluche, un osito de peluche,

un pedazo de madera,

y un barquito de papel.

Un raro dibujo,

del cual,

un espantapájaros imaginé,

Y un juego escondido,

que jamás entendí.

Fichitas redondeadas,

blancas y negras en un rincón,

un muñeco de trapo,

y un inmenso ratón.

En todas partes pequeñas cosas,

y una caja olvidada,

frente a un libro,

de cuentos digo yo.

Y el barquito navegaba,

en un enorme mar de cartón.

Un montón de cubitos,

aglomerados sobre una alfombra.

Dos monedas a los lados,

a los lados dos.

Dos mundos que transcurren,

uno, de papel y cartón,

y el otro que no importa,

porque carece de... sueños.

Sutilezas, pequeñas sutilezas,

de niños que juegan, y corren riéndose,

entre nubes de algodón.

Y los sueños,

que de niños, alimenta nuestra imaginación.

Se van desvaneciendo,

día a día

al nacer el sol.

Los sueños que a veces,

parecemos poder tocar,

y mueren de prisa,

al enfrentar la realidad.

Son los mismos,

que jugando,

tantas veces realicé,

y al pasar el tiempo,

con mis sueños me quedé,

y enfrenté, un mundo nuevo.

A un mundo que se ríe,

de los sueños del ayer.

Caminé por muchas partes,

y a mil sueños encontré,

y esas fábulas se quiebran,

siempre al amanecer,

porque el mundo se está riendo,

de los sueños del ayer.

Y los mundos de sueños desaparecen,

qué triste es.

De peluche, un osito de peluche,

un pedazo de madera,

y un barquito de papel.

Un raro dibujo,

del cual,

un espantapájaros imaginé,

y un juego escondido,

que jamás entendí.

Fichitas redondeadas,

blancas y negras en un rincón,

un muñeco de trapo,

y un inmenso ratón.

Los sueños, sueños son,

dejarlos que vivan,

en un mundo de papel y cartón.

¿Para qué quebrarlos?

Día a día con el sol.

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