Caminaban lento los días
se iban sin formas,
y no los buscaba.
Los ojos de ella eran los tuyos,
y los tuyos se perdían en la memoria,
que estaba olvidada.
Te das cuenta?!
La vida me jugó
al miedo de vivirla
quería algo seguro
y no podía.
Amé por soledad
y le temí y al dolor,
del amor
y al de la soledad.
No había en mis pasos
una esquina, era un caminar descontinuo
y seguro.
Eran tus ojos,los míos y los tuyos
y sin embargo ya ves.
No están aquí ahora.
Se me pasó la vida
y fui feliz.
Fui muy feliz porque temí siempre
estar triste.
miércoles, 1 de agosto de 2007
Poema XXV de fernando Estevez Griego, 1998 Buenos Aires, Argentina
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