Danzas de hadas milenarias,
querubines en batalla,
mendigos de amor, que caminan,
por las calles, por las plazas.
Edificios que albergan
enlatadas esperanzas.
Y tú Duende que te callas,
¿por qué no hablar?
jugar con palabras,
hacer sentir tu viva voz,
dentro de cada uno
de aquel que en silencio aguarda.
¿Por qué no hieres tú?
sus sordos cuerpos que avanzan,
por las noches cimbreando,
en eses a sus casas.
Por qué no acurrucan
las madres a sus críos,
en sus faldas,
y no dejan de jugar,
los que tienen,
con los que piden y callan.
¿Sabes qué los guía?
Racionalismos divergentes,
ingeniosas voces sofisticadas,
intelectos enredados sutilmente,
por débiles pensamientos del alba.
Genuina lección de la psiquis,
que estudia frases acaudaladas,
por personajes intérpretes,
de la lógica loca encadenada. NADA
Danzas de estrellas titilantes,
espacio sideral que aguarda,
las horas que son pocas,
las verdades que nos engañan,
Por qué no cantas tú, Duende,
a viva voz tu alma.
Para no ser fango derretido,
semejante a un quizás,
que no ha llegado,
que no sé,
si puede venir.
Por qué no los empujas, Duende,
más allá de las palabras,
donde se siente y eso basta,
porque se sabe, porque se vive,
porque es lo único,
porque es lo nuestro,
porque somos, sólo somos y alcanza.
miércoles, 1 de agosto de 2007
POEMA DEL DUENDE de Fernando Estevez Griego 1975, Uruguay
Etiquetas:
fernando estevez griego,
swami maitreyananda
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