miércoles, 1 de agosto de 2007

La Esfinge, de Fernando Estevez Griego 1979 Montevideo, Uruguay

Están Paralizados, Dormidos y Asustados,

pensando en esa Esfinge

que crece en el cemento.

Así casi Perplejos

su rito Teocrático, Litúrgico y Prosaico

se mueve entre los viejos

libros del Pasado.

Añejos arrugados, obsoletos, olvidados,

oblicuos ya sus ojos en una palabra Esdrújula

se quedan taciturnos meditabundos, Cabizbajos.

Mirando esa brújula

que tienen en su mente

que los guía siempre al frente,

que es otro costado.

Se mueven en aristas que forman a sus pasos,

y en ángulos rectos doblan sus esquinas,

pero guardan en sus casas, recuerdos y Ambiciones

como preciadas Golosinas,

Confunden lo de Antaño, con un Otoño cómodo,

y creen en un Gnomo pequeño e inapreciable

desapercibido e inexplicable

que viene a su ventura

con una armadura de Promesas y de Oro.

Estudian casi a coro

las lecciones de su Historia

y crean a sus héroes llenándolos de gloria

con fábulas místicas, artísticas, arrogantes

intensas, excitantes, largas y complejas

paradisíacas y melancólicas un poco absurdas pero hechas...

Versados Profesores moralistas

Estudian procedencias, conductas fijativas naturales y genuinas

como seres racionales, inteligentes y dualistas

proceden con sus reglas sociales

.......y fijan tras estudios por sendas estadísticas,

siempre lo que es Normal.

Se vuelven normativos, activos y avivados

osados, sabiondos.

Dos sabían que atrás del biombo estaba la Esfinge.

Con sus máquinas metálicas, elegantes y científicas

Comprobadas, aprobadas, analizadas y computadas,

Exactas y perfectas.

Y asisten en su coche a velocidades frenéticas

con sus lentes telescópicos y analíticos

a mirar enriqueciendo su vista

Una Luna Llena

de una Noche tecnificada,

Tecnológicamente iluminada

y apretan un Botón.

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